luns, 21 de novembro de 2016

Plantas medicinales: ¿mito o realidad?

Supongo que, en mas de una ocasión, el lector se preguntaría:

¿son eficaces los productos naturales o debemos confiar exclusivamente en la moderna industria farmacéutica?

Vamos a intentar encontrar una razonada explicación basándonos en experiencias observadas y teniendo en cuenta la legislación sanitaria actual.

2010, el autor como responsable de un laboratorio.
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Después de efectuar la puesta en marcha de una nueva planta gallega de  producción de complementos alimenticios de origen marinos, comencé a interesarme por los remedios naturales basados en plantas medicinales.

Así, recuerdo una conversación con un agricultor del interior de Galicia (ya jubilado), al que le recomendé la lectura de la obra del Padre Sarmiento "Viaje a Galicia (1745)" donde se hablaba del uso de plantas medicinales abundantes en Galicia, como la Carqueixa (Genista tridentata):
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2016, el autor recolectando plantas medicinales.
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Lo curioso del caso es que, tan pronto como escuchó la palabra Carqueixa, abrió enormemente los ojos, esbozó una sonrisa amable y me indicó donde se podía encontrar esa planta (en aquel entonces yo intentaba localizarla en mi zona de trabajo) y además para que dolencias era utilizada. Con sorpresa, le pregunté:

"Entonces, supongo que usted la estará utilizando"

Pero su respuesta volvió a sorprenderme (yo personalmente tomo mi taza de infusión de Carqueixa todas las noches) con la siguiente explicación:

"Da mucho trabajo subir al monte y luego tener que prepararla. Porque tras recolectar sus hojas y flores, es necesario mantenerla en un lugar seco y fresco, alejado de la luz y de contaminaciones para su secado previo al uso de sus hojas y flores en infusión. Es más fácil acudir al médico y que recete unos medicamentos".

Hojas de Carqueixa secas
(preparadas por el autor para utilizar en infusión)

Querido lector, aunque más del 50% de los medicamentos actuales están elaborados a partir de principios activos procedentes de las plantas, no es menos cierto que estos principios activos están elaborados bajo unas condiciones específicas, muy seguras para el consumidor y libres de contaminantes: lo que implica un coste importante en su elaboración y en ocasiones puede justificar su precio en el canal de venta farmacéutico.

Sin embargo, en otras ocasiones el tratamiento de extracción de los principios activos implica la desnaturalización, o en el peor de los casos se sustituye la extracción a partir de plantas por una síntesis química del compuesto (como realizó Bayer al sustituir la extracción del ácido acetilsalicílico presente en las hojas del Sauce blanco por la síntesis química patentada con el nombre de Aspirina). La consecuencia de ello es que muchos de estos compuestos obtenidos por síntesis química, tienen contra-indicaciones y efectos secundarios que no podemos olvidar: ya no son productos naturales.

También debemos apuntar aquí que el uso inadecuado de algunas plantas medicinales (debido a los principios activos presentes), puede no ser seguro para el consumidor e incluso puede alterar las pruebas diagnósticas si no es comunicado al médico el consumo de algunas plantas medicinales. En conclusión, las plantas medicinales tampoco son totalmente inocuas si no se siguen las necesarias recomendaciones de uso.

Pero lo que está claro que el noroeste peninsular es muy rico en plantas medicinales, como lo son las mostradas a continuación, que de seguro conocerá el lector por ser frecuentes en nuestros campos y bosques:



Digitalis purpúrea
(su principio activo, altera la frecuencia cardíaca)
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(contiene alcaloides con efectos sedantes)
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 Vitis vinifera,
(la Farmacopea española de la primera mitad del siglo pasado, incluía las preparaciones con vino para la elaboración de elixires medicinales reconstituyentes.)
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(su infusión tiene efectos diuréticos y relajantes)
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Personalmente no tengo ninguna idea contraria a la comercialización de plantas medicinales a través del canal farmacéutico: todo lo contrario, recomiendo adquirirlas en un punto de venta que facilite el necesario asesoramiento. Los conocimientos actuales permiten minimizar riesgos en el uso inadecuado de las plantas medicinales (Boletín del Consejo Europeo de información sobre la alimentación) y así aprovechar esa sabiduría ancestral en el mundo de hoy.

"Las plantas medicinales: ni son alimentos, ni son medicinas, por lo que tienen una regulación específica".


Precisamente esa regulación especializada es que provoca que, en bastantes ocasiones, las autoridades sanitarias prohiben comercializar las plantas medicinales que utilizaron nuestros antepasados en aras de proteger...

¿proteger la salud del consumidor o los ingresos de la industria farmacéutica?

Si analizamos los medicamentos más consumidos en España, veremos que son los analgésicos, que por cierto no curan, sino que se limitan a reducir el dolor... de esa manera son fuente inagotable de ingresos para las compañías farmacéuticas.

Se hace necesario recuperar tratamientos naturales y de bajo coste que han transmitido las generaciones de nuestros antepasados, pero adaptados a los conocimientos actuales y adaptados a la compleja legislación actual.

En consecuencia, estamos investigando para la puesta en el mercado de remedios basados en plantas medicinales, sin contra-indicaciones, de origen natural, partiendo de la tradición transmitida por los Padres Sarmiento y Feijoo para ser comercializados de manera sostenible, respetuosa tanto para el medio ambiente, como para la economía de los potenciales usuarios.
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Estoy seguro que los Padres Benedictinos Feijoo y Sarmiento estarían orgullosos de que aprovechemos su sabiduría para el bien común de las personas, aunque tenga que ser en principio bajo una producción limitada para respetar la naturalidad del producto.

Como dice un colega biólogo: continuamos. Mientras tanto, guarden el secreto, ¿de acuerdo?


Juan José Sampedro Reiriz
Biólogo colegiado 4588-X

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